sábado, 11 de febrero de 2012

La edad de tu piel

El envejecimiento cutáneo puede ser definido como la disminución de la capacidad de la piel para adaptarse al medio ambiente. El proceso resulta de la influencia de diversos factores de naturaleza endógena (programación genética) y exógena (exposición a rayos ultravioleta, consumo de tabaco y estrés mecánico, entre otros).    


Los cambios anatómicos y las manifestaciones clínicas relacionadas con el envejecimiento fisiológico (cronológico) pueden ser observados en todos los niveles y estructuras de la piel: debilitamiento y aparición de arrugas (adelgazamiento de la capa de keratinocitos y baja adhesividad tisular), perdida de flexibilidad y maleabilidad (ligaduras cruzadas en tejido colágeno y degeneración de fibras elásticas, en la dermis), y, pérdida de tensión cutánea con aparición de depósitos grasos localizados (atrofia de tejido adiposo en la hipodermis).
 
La piel envejecida presenta múltiples anomalías funcionales asociadas con los cambios descritos: alteración de la permeabilidad cutánea, disminución de la capacidad de respuesta inmunológica e inflamatoria, trastornos en la cicatrización de heridas, disminución de elasticidad, fragilidad vascular, compromiso del metabolismo de la vitamina D y deterioro de la percepción sensorial.

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