Carolina Garzón MD
El dolor es una sensación desagradable de que algo nos hace daño, se trata de un concepto subjetivo, integrador de las dimensiones física, mental y social del individuo, que aprendemos a través de nuestras propias experiencias, desde la más tierna infancia hasta el último de nuestros días.
Este síntoma aqueja a la mayoría de los seres humanos en algún momento de la vida y puede llegar a desencadenar otras afecciones como estrés, alteración del sueño, falta de atención, irritabilidad, entre otras.
Para que haya percepción del dolor se requiere el procesamiento de una señal de agresión al organismo por parte del sistema nervioso periférico y central, los cuales reaccionan a través de una serie de reacciones electroquímicas, trabajado en conjunto para disminuir la causa desencadenante y las repercusiones posteriores para el organismo.
La TERAPIA NEURAL, descubierta hace más de ochenta años, es una estrategia de control del dolor, fundamentada en la aplicación de una sustancia llamada PROCAINA, bajo diferentes técnicas tanto superficiales como profundas. El sitio de la aplicación se define de acuerdo con la historia clínica del paciente, siendo empleados diferentes tipos de aguja y dosis, de acuerdo con el sitio elegido para su administración.
El objetivo de la Terapia Neural, es producir un estímulo inespecífico, en un área específica del sistema nervioso, para que el organismo encuentre un nuevo orden, en otras palabras, así como tuvo la capacidad de enfermar, recurra a sus propios órganos y sistemas hasta conseguir la auto regulación.





